Rehabilitación postural (caso real): ¡un cuerpo a prueba de balas!

1. El problema:

“Elena” (nombre ficticio) acudió a la consulta con dolor de espalda (rigidez muscular y múltiples contracturas crónicas en la espalda) y dolor crónico en el hombro derecho y rodilla izquierda.

En la entrevista inicial analizamos su historia médica y sus hábitos de vida, se le realizó un análisis postural y biomecánico que desveló múltiples desequilibrios producto de años de malos hábitos posturales, un pobre desarrollo muscular y extrema rigidez en la musculatura extensora de la espalda.

Principalmente estos desequilibrios musculares causaban:

1. Una exageración de la cifosis dorsal (ver Figura II, foto del 24 de Octubre) que la obligaba a proyectar el cuello hacia adelante con el consecuente dolor cervical,

2. Los hombros estaban muy redondeados y rotados hacia dentro y adelante (en especial fíjate en el hombro derecho en Figura 1). El espacio entre la cabeza del húmero y la cápsula articular era reducido y provocaba dolor (síndrome del compartimento anterior) .

3. Desequilibrio en la cadera (como se puede apreciar en la FIGURA I) que tenía consecuencias en el equilibrio del resto del tronco y espalda.

4. Ya en la pierna izquierda la rotación interna del fémur combinada con una rotación externa de la tibia (ver pierna izquierda en foto del 24 de octubre en FIGURA I) y la pobre flexión dorsal del tobillo que parecían ser la causa del dolor crónico de rodilla.

Un caso completo con una solución más rápida y sencilla de lo que “Elena” se imaginaba.

2. El proceso de rehabilitación y entrenamiento físico:

Las dos primeras semanas empezamos con sesiones de masaje y estiramiento pasivo para relajar la musculatura erectora y extensora del cuello y darle algo de alivio inmediato a “Elena”. Seguidamente introdujimos ejercicios de inhibición y liberación miofascial para aquellos músculos sobreactivados y tensos, y algunos otros ejercicios de control y activación postural general para fijar los beneficios que conseguimos con el masaje y el trabajo intensivo de flexibilidad. Tras sólo dos semanas de entrenamiento comenzamos a obtener resultados: un alivio de moderado a significativo del dolor de espalda.

En la tercera semana comenzamos con un programa de ejercicio para activar y potenciar la musculatura retractora y depresora de la escápula que nos ayudase a mejorar la posición y juego de la articulación, lo cual se tradujo en una inmediata reducción del dolor de hombro que tras dos meses ha sido casi eliminado (en la FIGURA I fíjate la evolución del hombro derecho de “Elena” en los dos meses de rehabilitación).

El trabajo de relajación de la musculatura anterior y potenciación de la musculatura posterior del torso, y de relajación de los rotadores internos del brazo y potenciación de los rotadores externos del brazo, se tradujo gradualmente en una mayor mejora de la postura y un mejor alineamiento y equilibrio general (ver FIGURA II), Así fuimos suavizando las curvas de la espalda y la proyección hacia adelante del cuello (fíjate en la evolución que se aprecia en la FIGURA II). Conseguimos reducir significativamente el dolor de espalda y evitamos la formación de contracturas.

En cuanto al dolor de rodilla, ocupó una segunda fase del programa a partir de la cuarta semana donde nos enfocamos en conseguir:

1. Una mayor grado de flexión dorsal del tobillo,
2. Una mejor trayectoria de tracción del tendón rotuliano y de estabilización medial de la rótula,
3. Y finalmente una reducción de la rotación externa de la tibia (si os fijáis en la Figura 1, se ve muy bien cómo evoluciona y corrige la posición de la pierna izquierda según avanza la recuperación).

En esta segunda fase también potenciamos los estabilizadores del tronco para un mejor control pélvico, y la cadena muscular posterior: fundamentalmente la musculatura extensora de cadera (fíjate como ha aumentado el volumen de los glúteos en la FIGURA II) y flexora de la rodilla. Tras dos meses, el dolor de rodilla ha desaparecido completamente gracias a un mejor alineamiento de los distintos segmentos y en parte gracias a tener mejor apoyo muscular en cadera y pelvis.

3. Los resultados:

Dos meses después “Elena” dice sentirse mucho mejor consigo misma y con más energía. Aunque aún nos queda trabajo por delante y muchas cosas por corregir, “Elena” ya no tiene contracturas en la espalda tras un día de trabajo, conducir o con el frío. “Elena” mantiene una buena postura durante todo el día y está más tonificada, y ya no no sufre calambres musculares en piernas y planta del pie con la frecuencia de antes. Y lo mejor de todo, ¡el dolor de la rodilla y el hombro han desaparecido! Hoy en día, “Elena”:

1. Es más activa (camina 3 días a la semana al menos media hora)
2. Ha implementado una rutina de estiramiento (mañana y noche) con grandes resultados.
3. Tiene una mejora clara de la postura y reducción de la tensión muscular
4. Ha mejorado de la calidad de su sueño
5. Disfruta de un hombro y rodilla en forma y sin dolor
6. Tiene y piensa mantener su buen estado de forma física general

Aquí puedes ver nuestro regalo de Reyes para Elena, ¡una nueva postura a prueba de balas!”.

¿Convencido? Si quieres disfrutar de un cuerpo rejuvenecido, equilibrado y en forma ya sabes que pedirle a los Reyes Magos este año … ¡Un cuerpo a prueba de balas!

Permaneced activos, permaneced saludables.

Javier Loureiro Díaz
Especialista en Condición Física y Salud
Javier@centrokorazon.es

1 comentario »

  1. juan andres 14 mayo, 2012 @ 20:31

    buen trabajo señores, siempre resulta mucho mejor aproximarse a los problemas de dolor de una manera holística, es decir corrigiendo problemas en todo el cuerpo.

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